6 de diciembre de 2012

Una partida difícil

 

DSCF9218_“Por el Capitán Lawrence Oates, un triste héroe, proseguiremos nuestro camino”

2 de septiembre de 2012

Hoya de San Blas

Había que reabrir la temporada de rutas biciclísticas, y fue demasiado pronto. Con unos cuantos kilómetros escoceses en las piernas me veía aún con fuerzas para tener una mañana divertida en la bici. Pero las tapas granainas, la vuelta al curro o que patear y montar en bici no es lo mismo, me ha llevado a arrastrarme por la ruta que hoy nos ocupa.
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La Hoya de San Blas es un rinconcito de la Sierra de Madrid, a las faldas de Cuerda Larga, y encajonado por la Pedriza y el pico de La Najarra- Morcuera. Y tenía muchas ganas de acceder hasta allí, por lo que finalmente me animé a la rutilla que planteaban los colegas.
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Como también estaban de reenganche íbamos a rajarnos de subir hasta la Morcuera, lo cual estaría por encima de nuestras posibilidades: 16 km de ascensión, 1.500 m de desnivel. Salimos de Soto del Real y tras una pequeña equivocación tiramos por el camino correcto, afrontando las primeras rampas entre bolas de granito. Un primer atajo empinado nos hizo sacar la lengua, y yo que iba ya con las pulsaciones por las nubes.
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Las siguientes cuestas fueron durísimas y me hicieron ver que no estaba yo para este tipo de rutas. Pero bueno, a mi absurdo ritmo conseguí llegar hasta el tramo que viene de Miraflores, y que alguno ya conocíamos. Sabía que salvo una dura recta el resto de las pendientes iban a ser de menor magnitud.
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Metidos entre pinos fueron cayendo las Z’s hasta que eché pie a tierra en la famosa cuesta interminable. Coronamos nuestro puerto y giramos a la izquierda para llanear durante un kilómetro y medio, hasta que la pista forestal por la que transitamos se acaba.
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Es el momento de bajar un poco el sillín y descender por la primera de las trialeras como buenamente pudimos. A alguno se le daba bien y a mi fatal. El primer tramo se puede hacer relativamente bien, pero después el sendero queda cubierto de piedras como las de la imagen. Pie a tierra y se baja como se puede.
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Así llegamos de nuevo a una pista más cómoda que llanea hasta un mirador sobre el embalse de Santillana.
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Y aquí pudiendo seguir de legales por la pista de la izquierda tiramos por la de la derecha, que en subida te adentra a los que es propiamente el Hueco de San Blas. Cómo sería mi ritmo que en una de sus cuestas pierdo la rueda delantera y doy con mis huesos en la tierra. Raspuño en la rodilla y golpe en el tobillo, el orgullo a estas alturas de ruta ya no lo podía perder, así que de nuevo a la burra y a seguir con el molinillo.
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Cuando acaba la subida te crees que será todo ya bajada, pero qué confundido estaba! Un continuo subibaja termina de darme la puntilla, hoy no íbamos a acabar de subir nunca. Por fin llego al punto donde me esperan mis compañeros y me dicen que hay que bajar por ahí… Locurón!
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Es el sendero “bonito” del día. Alguno de nuevo vuelve a disfrutar, otros sufrimos, y yo sufro bastante. No entiendo cómo habiendo subido, teniendo pendiente y un par de ruedas entre las piernas soy incapaz de disfrutar. Lo que hace no tener ni puta idea del control de la bici. Me dolía la pierna de bajarme para sortear piedras, y lo más escandaloso es que casi me caigo en un par de ocasiones llevando la bici de la mano! También hay que reseñar mi incapacidad para girar hacia el sentido de la curva e irme hacia el otro lado, fruto de sacar el pie contrario.
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Tras este desastre nos reunimos en la pista y comenzamos un rápido descenso, con reventón de por medio descendemos y descendemos hasta el embalse (seco) del Palancar y atravesando fincas hasta Soto del Real. 4 horas y media para 34 km, y un desnivel acumulado de 1.000 metros, ruta bonita pero muy sufrida, tanto para subir como para bajar.
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18 de marzo de 2012

Una biker renovada

Ya tardaba en hacerle un hueco a las últimas incorporaciones al mundo de la bici.

Apuntaba alto cuando le llegó su primera bici. He de confesar que le costó un poco dejar los ruedines, pero gracias a su abuelo Andrés descubrió lo que es pedalear en plena libertad de movimientos. Siguió creciendo y la bici como es normal se le quedó pequeña. Y ha sido ahora, con su nueva bici, coincidiendo con que a su padre le ha dado por salir a disfrutar del aire libre, cuando empieza a tomar contacto con sus primeras rutas.

Con 7 años empieza a recorrer los caminos que yo descubría cuando ella acababa de nacer. Son sencillas rutas de 10 km, pero cuando yo tenía su edad no tenía ni bici, y cuando la tuve era una aventura ir más allá de los 8 km, hasta la carretera de la Coruña. Si sigue con el ritmo y entusiasmo que ahora demuestra puede ser una crack de la bicicleta, eso quedará a su elección. A mi con conseguir seguirle el ritmo dentro de unos años me valdrá, porque arrastraré tal orgullo que no se sustentará en el sillín de una bici.

Sus logros a día de hoy, 3 meses desde que tiene su bici nueva son:

- Lagunas de Soto de las Juntas.

- Presa del Rey desde Casa Eulogio

- Cerro del Telégrafo

- Lagunas de Velilla

Todas ellas rondando y superando los 10 km. Ayer consiguió un nuevo reto junto a su padre, los 13 km por Velilla. Enhorabuena!!

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Todo un orgullo de sobrina…

5 de marzo de 2012

Majaelrayo– Ocejón

Como comenté en el mail de la propuesta, había ganas de subir al Ocejón (2.049 m) por parte de varias personas, y como se había comentado últimamente se me había metido en la cabeza. Yo ya conocía su cima de hace unos cuantos años, pero ahora quería subir por la cara oeste, la que parte de Majaelrayo (1.180 m). No hay muchas opciones diferentes de ruta, pero como siempre, preferimos hacer una ruta circular que bajar por el mismo sitio. Así que decidimos bajar por un camino diferente que añadía unos kilómetros a la ruta. Los 15 km que marcaba, más los 1.000 m de desnivel desde el pueblo hasta la cumbre hacen de la ruta algo que no hay que tomarse a la ligera.

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Aún así se animó bastante gente. Desde Madrid viajé con Bea y Dani, y Patri y Nacho, y en Majaelrayo quedamos con Dani. Había que madrugar un poco ya que se tarda hora y media desde Madrid. Nos agrupamos en Tamajón comprando pan, dulces y panes preñaos para la ruta. Allí pudimos corroborar lo que desde que salimos de Madrid estábamos temiendo: un día cubierto y negro en la cumbre. De hecho el pico ni se veía, y en cuanto dejamos el coche en Majaelrayo empezaron a caer unas gotas de agua, que todo sea dicho, serían bienvenidas también por la capital.

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El parte meteorológico fallaba a primera hora, daba escasa lluvia para las 19 h, pero a las 10 ya estaba chispeando, y tenía pinta que así iba a ser durante todo el día. Así que los camarógrafos se achantaron y dejaron sus instrumentos en los coches. Era el día de las cámaras de bolsillo, y de probar por fin las ropas de agua (las que llevábamos, porque más de uno nos confiamos).

A las 10:30 nos poníamos en marcha, bien abrigados salimos por las calles de uno de los representantes de la arquitectura negra de esta preciosa zona de la Guadalajara profunda. La nota de color la da un tímido arcoíris que asoma entre la bruma.  De la cima del Ocejón no había noticias, pero era evidente el camino que había que tomar, por su hubiera alguna duda, un cartel a la salida del pueblo nos indica el camino que tenemos que tomar.

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Rápidamente la cosa se pone cuesta arriba, y así iba a ser durante todo el rato hasta llegar a cima. Al principio es una subida mantenida, pero tiene algún repecho que si nos has cogido el ritmo te saca los colores. Empieza a sobrar ropa, pero como sigue chispeando y amenazando con más opto por quitarme el polar y marchar con camiseta interior y la chaqueta cortavientos-impermeable. No haré publicidad de la marca que llevamos porque no gano nada, pero es increíble que salvo las botas y los calcetines todo es de ese gran centro del deporte.

Salimos de una zona alomada cubierta de jaras, por donde vemos circular a un ciclista (qué grande!). Cruzamos un pequeño arroyo y nos metemos en una zona de robles. Quién dijo que esta ruta no tenía ni una sombra?…. si no vemos es sol!, jejeje. Así llegamos a un curva marcada a la derecha, km 2,8 a 1.410 m y paramos para agruparnos y tomar resuello. A continuación un pequeño tramo de llano con menos arbolado que deja entrar el viento. Se nota fresco porque vamos con la cabeza empapada, pero si nos protegemos del viento no se está mal.

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Comenzamos ahora un tramo que zigzaguea por la pendiente pero sin variar mucho el porcentaje que traíamos, cercano al 13 %. El sendero es muy bonito, estrecho, rodeado de robles, fallan quizá las vistas, pero a mi personalmente este tipo de clima me gusta, y la sensación que me produce la niebla me motiva.

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Llegamos a otro impás de la ruta, Peña de los Santos, aquí se acabaron las tonterías. Los robles nos dicen adiós y el sedero se olvida de zigzaguear y se pone a subir en línea recta entre gayubas. Resultado: una pendiente mayor, sobre el 23 % que nos conduce directamente hasta el Collado de García Perdices, donde confluyen las rutas que suben desde Majaelrayo y Valverde de los Arroyos (normalmente). Buscamos refugio en una pequeña caseta de pastores porque sopla bastante viento, nos hemos metido en más niebla y la altitud es importante (1.800 m): vamos que hace frío de pelotas! Allí nos encontramos con un par de chavales que vienen desde la cima y nos comentan que el mejor camino es el que va por la izquierda (al este) de las peñas, que así vas protegido del vientos, pero que en cima les había nevado.

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Reponemos fuerzas con algunas frutos secos, pero enseguida nos vamos quedando fríos, hay que tirar hacia arriba. Tomo la iniciativa entre las piedras, pero me voy cogiendo el camino que no es, desciendo un poco hasta encontrar las señales de PR amarillas que nos acompañarán hasta cumbre. Y menos mal, porque la niebla cada vez se cierra más. Cuesta encontrar las marcas, pero con el GPS tampoco hay mayor problema. Llama la atención que marque a la derecha el Ocejoncillo, pero en poco tiempo nos damos cuenta que lo hemos ascendido sin quererlo, ya que ahora toca bajar un poco por las resbaladizas piedras para volver de nuevo a subir por una improvisada escalera echa con lascas de pizarra. A mi subir por piedras me gusta, trepas por una pendiente del 25 % sin casi darte cuenta, aunque claro, cansa.

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Sin referencias visuales sobre la cima, nos vamos fijando en los metros que queda para coronar los 2.049 m del Ocejón, y al rato, sobre las 13:30, tres horas y casi 7 km después, llegamos al punto más alto de la Sierra de Ayllón. Las vistas desde aquí son alucinantes, y una buena panorámica nos acompañaría si no estuviera todo rodeado del blancor de la niebla. En la foto de cumbre casi me quedo pajarito por el viento y la lluvia que me castigaba el costado. Tras las pertinentes fotos tomamos refugio entre las piedras, un poco de dulce en forma de donettes y para abajo que el grajo vuelva bajo.

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En esta ocasión bordeamos el Ocejoncillo por otro camino diferente, y acabamos de nuevo en el collado. Pensamos que aún es pronto para comer y proseguimos marcha con los planes que traíamos, seguir por el cordal dirección norte hacia el Collado Viezo. Allí tras el abrigo de las peñas (curioso que en cima soplaba del este y abajo del oeste) sacamos las viandas: una tortilla que trae Patri que está bastante fría la pobre, pan preñao de Tamajón que no triunfa pero que sienta bien, los bocatas y Dani con sus espaguetis, qué artista!

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A la que reanudamos la marcha sale el sol y empieza a clarear hacia Valverde. Tanto es así que desde la cima del Chortal redondo (curioso nombre) se puede ver el pueblo abajo tras las chorreras (lo sé yo porque he subido por ahí). Para seguir la ruta que traemos tenemos que bajar un poco y volver a subir hasta la Pradera La Madita, pero aquí tomo la peor decisión del día, que es no subir, bordear las peñas por la izquierda en el sentido de la marcha y buscar el encuentro con el camino que aparece en el mapa.

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No sé en qué estaría pensando, pero tras bajar entre pizarra suelta y mojada, y sortear peñas, nos metimos en un jaral por donde era complicadísimo avanzar. Parece mentira que me hubiera metido por ahí sabiendo lo mal que se anda entre jaras. Pero no había alternativa, era enfrentarse a la jara cuerpo a cuerpo o volver a subir y no había ganas. Afortunadamente dejó de llover y salió el sol, y podíamos ver dónde íbamos, aunque era decepcionante: un robledal joven.

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Fuimos buscando como podíamos los huecos, atrochando no, lo contrario Guiño. Los Dani’s se adelantaban aprovechando que son más finos, por detrás Patri sufriendo con Nacho, y Bea tras mis pasos. Los adelantados se metieron hacia un arroyo medio seco porque estaban hartos de tanta jara. Les seguimos por poco tiempo porque era imposible avanzar. Casi tenía que rapelar usando las ramas de cuerda. Prefería enfrentarme a la jara cuerpo a cuerpo, aunque alguna era más grande que yo, al final conseguía avanzar hasta que me encontré con mi archienemigo: la zarza, pardiez!

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Pero ya estábamos cerca del camino, se oía la voz de nuestros compañeros que ya estaban “a salvo”. Conseguimos salir al camino que baja directamente a Majaelrayo, y baja desde algún sitio que tendremos que descubrir. Quizá sí habría camino por donde teníamos que haber continuado, peeeeero….

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Ya solo quedaba disfrutar del sol que ya dominaba, y esperar a que se despejara la cima del Ocejón que habíamos conseguido hacer nuestro. Se quedó una tarde apacible, justo lo contrario a lo que la predicción meteorológica decía. Pero la ruta había quedado chula, habíamos cogido el único día de lluvia en meses, pero yo estoy contento con mi ropa, que por cierto llegó para meterse en la ducha directamente. Recorrimos finalmente 14 km en las 7:30 horas que el track comentaba, aunque pienso que por el camino correcto hubiera sido menos.

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Para el futuro, con los que no pudieron venir, que no fueron pocos: volver a subir por el camino que perdimos, o hacer la ruta lineal hasta Valverde con apoyo de otro coche, pero nunca, repito, NUNCA esta misma ruta.

15 de octubre de 2011

Asturias 2011: Cordal y L’Angliru en coche, Senda del Oso en bici

Tras una noche algo movidita gracias a mis amigos los ponis que me golpeaban el coche porque querían comer la hierba que había debajo, me levanté algo más tarde de lo esperado, a las 9 AM con el sol brillando tímidamente encima de las montañas.

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Fue rápido, arranqué el coche y esperé a que el vaho me dejara ver un poco. Deshice parte del camino de la noche anterior, apreciando el curioso encanto de Pedruveyu. Bajo hasta el Embalse de los Alfilorios y me paro a disfrutar de un mar de nubes que me separan de la capital Oviedo a través del valle del río Nalón. Mi interés hoy por la mañana es recorrer las carreteras que ascienden el Puerto de El Cordal y llegar hasta el Alto de L’Angliru. Por ello bajo hasta Mieres y de ahí hasta Pola de Lena donde paro a desayunar, recordando que fuera de Madrid las ciudades no se mueven hasta bien entrada la mañana, pues me cuesta encontrar un lugar donde me sirvan un desayuno, pero qué desayuno!

DSCN0163_1 Con la panza llena me propongo ascender el Cordal, retomando en el cruce a la izquierda a la salida de Pola el recorrido de la etapa reina de La Vuelta 2011. El Cordal es un gran aperitivo para el Angliru, un puerto corto de unos 5 km de subida por esta cara que empieza relativamente suave entre frondosa vegetación que le otorga a la carretera un marco incomparable, y acaba con rampas durísimas que rozan el 20 % en las revueltas de los km finales. Sin casi esperártelo (en coche) coronas, y emprendes una rápida bajada que en la retransmisión de La Vuelta avisaban por su peligrosidad. Son 8 km de curva y contra curva en un entorno espectacular que acaban en La Vega de Riosa, y sin tan siquiera un tramo llano encaras por fin la subida al Alto de L’Angliru, El Olimpo del Ciclismo, como reza el cartel enunciativo.

El turístico puerto podría ser uno más del montón de no ser por los km finales. Comienza con 4,5 km con una pendiente media del 9 % hasta el área recreativa de Viapará. Desconozco en estos momentos el motivo del nombre pero suena a la interjección que cualquier ciclista exclamaría ante lo que se le avecina. Unos cuantos metros llanos e incluso en ligero descenso ante la imponente subida. Si se afina un poco la vista se aprecian entre la vegetación y las rocas las curvas del final de la subida.

Y empieza lo bueno, un muro de 6 km con una pendiente media del 15 %. Casi cada curva está señalada con un panel informativo y los tramos más relevantes son nombrados en ellos. Primero llega Les Cabanes, con un 22 % que logro salvar a duras penas en 2ª. Estoy grabando la subida con la cámara de fotos en la parte delantera del salpicadero, y tal es la pendiente que la cámara, cada vez que doy una revuelta, cae hacia atrás. Después le toca el turno a Llagos, Picones y Cobayos, en 1ª, que nos van acercando a la zona más conocida del puerto.

DSCN0167 Tras una dura curva de herradura a la izquierda se muestra ante nosotros una interminable línea ascendente asfaltada, una “recta” capaz de bajar el ánimo al más aguerrido escalador. El panel informativo te acaba de apuntillar, La Cueña les Cabres, 23,5 % máximo durante 450 m, pero esto no se acaba, dos curvas cerradas y de nuevo Aviru y Les Piedrusines por encima del 20 %. Acordándome de los últimos grandes ciclistas llego hasta el descanso que conduce al final de la subida. La orografía permite que haya una amplia plataforma rodeada de prados donde colocar la línea de meta y un aparcamiento para coches. Una subida espectacular.

DSCN0170 Sin batería para fotos disfruto de las impresionantes vistas de la Sierra del Aramo, y de un día soleado con una temperatura idónea. Se me está haciendo tarde para mi próximo plan así que emprendo la vertiginosa bajada. No me quiero imaginar esto cuando llueve, debe ser una locura. Afortunadamente el piso está seco y en bastante buen estado. No meto más que 2ª pero hay que utilizar bien los frenos para no pasar de las 3.500 rpm, parece que el motor se vaya a salir del capó, pobre León. Le concedo un descanso al coche y aprovecho para deleitarme con La Cueña les Cabres. Desde la curva anterior subo andando hasta el cartel, cuesta bastante hacerlo andando, no me quiero imaginar en bicicleta que tiende hacia abajo.

DSCN0181 - DSCN0187 - 6155x2775 - SCUL-Smartblend Siguiendo con el descenso me encuentro a algún ciclista que está intentando la proeza, todos ellos en bicis de montaña, las que llevan el mejor desarrollo para esta escalada, pero les lastra unas ruedas demasiado anchas y el peso del conjunto. Alguno, casi todos, le añadirán unos cuantos km a la subida, de los zigzagueos que van hac iendo para disminuir la pendiente. Un verdadero espectáculo, como lo son las palabras del maestro Perico Delgado.

DSCN0192"Ahora, que he subido por segunda vez, puedo decir que conocer esta ascensión y elegir el desarrollo adecuado va a ser básico...A lo largo de la subida he tenido varios momentos donde he sentido como si se detuviese el tiempo. Das pedales sin parar y, cuando de vez en cuando levantas la cabeza, ves que apenas has avanzado, que sigues en el mismo sitio y que te sigue quedando prácticamente lo mismo. Es como esos sueños, que a veces uno tiene, en los que corres como un loco y no avanzas del sitio...Cuando llego al Área Recreativa, encuentro un falso llano, e incluso un ligero descenso, aprovecho para coger aire y recuperar. Una pintada amarilla en el suelo me dice que afronto la parte dura: "Empieza el infierno", dice. Me doy cuenta porque aún estoy entero, porque si llega a estar dos kilómetros más arriba...Sin tiempo que perder, meto el plato pequeño:30 dientes. Procuro seguir con el piñón de 23 para guardar el 25 para luego, cuando llegue lo más duro. Ahora bien, de vez en cuando lo meto para no acumular mucho cansancio y salvar algunas pendientes algo más pronunciadas (Nota de los autores: se refiere al 22% de Les Cabanes y al 20% de Les Picones). Finalmente llego a la Cueña Les Cabres. Según me acerco, recuerdo lo que sentí la primera vez que subí. Lo hacía en compañía de un cicloturista de Riosa que me iba indicando los puntos duros, yo pensaba que ya había pasado lo peor y, de repente, tras una curva a la izquierda, me encontré esta pared. Iba ya al límite y no tenía más desarrollo; se me cayó el mundo al suelo. No sé todavía cómo, pero debí sacar la raza a relucir, como en mis buenos tiempos y, haciendo eses, logré subirla...sin agarrarme. Una vez más pensé que había pasado lo peor. Efectivamente había dejado atrás la pendiente más dura, del 23,5%, pero me había asfixiado tanto que ya no pude recuperar. Además, pasar la parte más dura no significa que el puerto se haya acabado. Luego continúan rampas del 18,5% (N.A.: El Aviru y Les Piedrusines) que requieren también mucho esfuerzo, pero en ese momento, después de dejar atrás la Cueña Les Cabres, estás vacío, completamente entregado y derrotado... Una vez más he sentido esa sensación de que el tiempo no avanza, porque pese al esfuerzo la que no avanza es la bicicleta. Pedaleas, culebreas, sufres...y apenas sirve de algo... Después de una hora de máximo esfuerzo llego a la cima. ¡Qué paisaje! Un falso llano, que al final se convierte en un suave descenso, me conduce a la línea de meta. El descanso sabe a poco porque tienes que seguir dando pedales, pero sientes que ya has salido de ese túnel del tiempo, que la bicicleta avanza y que el aire fresco te da en la cara.... pienso en que, si no estás bien, más vale no venir... Pienso en que más valdrá que ese día haga buen tiempo, porque si no... Pienso en... Ahora que me doy cuenta, si pienso es que no estoy tan mal, ¿no? Pero el puerto es durísimo, el más duro que he subido en mi vida. Que se preparen"

Tras una confusión generada por el GPS que me mete en un aprieto (nunca mejor dicho) concluyo la bajada hasta La Vega y de ahí atajo por Morcín para terminar de rendir un cómodo homenaje al ciclismo descendiendo el puerto de Tenebredo, también ascendido por los ciclistas en la 15ª etapa de La Vuelta 2011. Es un puerto curioso pues no tiene grandes curvas cerradas sino que la bajada es casi continua en línea recta lo que le hace tener una pendiente nuevamente brutal rozando el 20 %.

Así llego a Proaza de nuevo donde voy a dejar de utilizar el gasóleo del coche para usar mis piernas encima de la bici en la Senda del Oso.

He decidido alquilar una bicicleta con la empresa Deporventura en las instalaciones del Área Recreativa de Buyera, en Proaza. Por 10 € tienes 4 horas para recorrerte la Vía Verde tranquilamente con una bici en buen estado (solo le faltaba un poco de grasa en la tija del sillín). Nada más salir del área recreativa pasas junto al Cercado Osero de Paca y Tola, unas osas capturadas hace tiempo, huérfanas, que fueron recuperadas por las autoridades y que son exhibidas en este lugar al resultar inviable su reintroducción. A la izquierda está la instalación primigenia, un cercado en la ladera de una escarpada montaña donde tenían muchos recovecos donde guarecerse. A la derecha está el cercado que actualmente usan, ya que se está intentando la reproducción de las osas mediante un oso, Furaco, proveniente de Cabárceno. Pensaba que no las iba a ver, pero tuve la suerte de encontrarme con Furaco excavando su futuro lugar de hibernación.Asturias2011 (32)

La ruta cruza Proaza y se adentra en un bosque de ribera tupido, atravesando túneles horadados en la roca de incluso centenares de metros, vagamente iluminados, pero encantadores. Se circula en todo momento junto al río Trubia y paralelo a la carretera ya que la ruta se va encajonando en un nuevo desfiladero. Huelga decir, que como muchas otras Vías Verdes de este país, aprovecha el trazado ferroviario de un antiguo tren, en este caso el que transportaba carbón desde Tuñón hasta Teverga. Tiene alguna prolongación y dos ramales. Yo he elegido el que llega hasta Teverga ya que discurre más encajonado.

Asturias2011 (37) Una vez tomado el desvío cambiamos de lado del valle y pedaleamos en esta ocasión junto al río Teverga entre frondosas castaños que ya van perdiendo sus hojas. Así llego hasta Entrago donde paro a avituallarme y descansar bajo el horario previsto. La ruta no es nada dura, son 16 km en suave pendiente ascendente, pero si la tomas con prisa llega a cansar.

Asturias2011 (48) La vuelta, evidentemente es mucho más relajada, cuesta abajo apenas hay que pedalear y me sirve para disfrutar aún más de los paisajes que, una vez más, Asturias me regala. Así voy llegando al final de la ruta, paso por el Cercado Osero y en esta ocasión son Paca y Tola las que están cerca del camino, mientras Furaco se está dando un baño como macho que es. En justo 4 horas he acabado el paseo, muy agradable, y muy recomendable para todo tipo de personas, ya sea andando, o más recomendable, en bicicleta.  Os dejo más muestras de su espectacularidad.

Y así se acaban estos días a mi aire, con actividades frenéticas viendo lo que me apetecía a mi antojo. El siguiente paso es viajar hasta Cangas del Narcea, donde he quedado con mi hermano y los niños para pasar un finde en familia, que ganas tenía. Pero el traslado no iba a ser un viaje más, había que aprovechar a seguir subiendo puertos y admirando panorámicas. Plantee la duda si Somiedo o Puerto de Ventana a los lugareños pero ninguno me supo convencer.

Asturias2011 (55) Finalmente cambié de valle hacia Somiedo por el Puerto de San Lorenzo, crucé el Parque Natural de Somiedo (visitado en 2010) y salí de Asturias por el puerto del mismo nombre. De nuevo la bajada hasta la meseta es mínima. Es necesario pasar a Leon para acceder al Valle de Narcea por el Puerto de Leitariegos, y una vez allí buscar las serpenteantes carreteras que nos conducirán a Genestoso, donde dormiremos en un Hotel Rural encantador en mitad de la montaña.